Cosas que nos dejó Octubre

Octubre ya quedó en el recuerdo y entramos en noviembre con un cambio de hora que nos acerca más al frío y al encierro hivernal. Nada grave. Ha sido un mes de mucho coche, arriba y abajo. Demasiadas horas en el coche, ahora que lo pienso. Mucho coche y poca bici (y poca montaña, ya que estamos). Algunas comidas destacables. En lo que refiere al vino, varias compras satisfactorias y, claro, otras no tanto; detalles interesantes, una feria agradable pero vista a toda prisa (mea culpa), descubrimientos que valen la pena, pequeñas decepciones y un par de escapadas a Monvínic (aunque no lo parezca, realmente no hay mucho más en Barcelona, y de eso tocará hablar en un post futuro) que siempre resultan estimulantes.

Pero si tuviera que quedarme con tres cosas de octubre lo haría con tres momentos:

El primero ha sido el poder disfrutar, de forma diacrónica, de una compra de borgoñas hecha a Julien. Especial año 2008, podríamos decir. Tres blancos y tres tintos, dos botellas de cada (todavía queda alguna en la reserva). Los blancos no me han terminado de seducir. Eran dos Côte de Beaune (un Les Grandes Coutures de Franck Grux y un Chassagne-Montrachet del Domaine Bernard Moreau et Fils) y un Côte Chalonnaise (Rully 1er Cru les Raclots de Jacqueson). Sin duda el que más me agradó fue el Chassagne-Montrachet. El Grux y el Jacqueson no me convencieron como evolucionaron con las botellas abiertas; pero tienen todavía una oportunidad, pues es muy posible que el momento en que se tomaron no fuera el mejor. Tratándose de vinos recomendados por Julien, el beneficio de la duda está más que justificado. Cuestión de respeto.

En cuanto a los pinot noir, la cosa ha sido muy distinta. Fueron dos Côte de Nuits (un Roncevie de Domaine Arlaud y un Gevrey-Chambertin Vielles Vignes de Humbert Frères) y un Côte Chalonnaise (Givry Le Pied du Clou del Domaine François Lumpp). Muy bien los tres. El Gevrey-Chambertin me ha parecido un vino extraordinario (qué listos ¿no?) hemos disfrutado cada momento de la primera botella, y aquí está la segunda, bien guardada. Seguramente hay que darle más tiempo, pero la impaciencia es algo que juega en su contra. También el Arlaud y el Givry nos han parecido dos grandes vinos, aunque en todos los casos su juventud no les favorece. Vamos a intentar darles tiempo.

El segundo momento: estuvimos en Torroja, en can Sadie/Huber donde lo pasamos de fábula, tomamos grandes y buenos vinos y disfrutamos de espléndidas compañías y conversaciones. Llegamos la noche del lunes, ya era tarde y al poco de llegar nos metimos en la bodega. El frío apretaba y lo interesante volvió a trasladarse afuera, cerca de un fuego que alguien hizo; ayudó a calentarnos un buen tazón de caldo, morcilla incluida. De esa noche me llevo muchas cosas, sobretodo un par de conversaciones, pero me quedo con el ambiente y la complicidad que se creó con un pequeño grupo de productores y amigos. Charlas alrededor del fuego y aroma de castañas del Bierzo cociéndose para acompañar el vino. Viene a mi memoria (y tras buscarlo un buen rato lo encontré) un párrafo de un viejo libro de piratas que he releído mil y una veces:

La fiesta continuó hasta su apogeo […], vi a un lobo de mar bailando encima de una mesa y a otros dos jugando a los dados; vi a Snelgrave, que mantenía una conversación profunda con Jack; vi a un marinero con una sonriente indígena sobre las rodillas; ví a un pobre diablo que vomitó en sus propios pies, a un tercero que tiró los calzones en la arena y se lanzó al agua. Era como tenía que ser, como siempre había sido. Pensé que aquello era algo para recordar en una vida como la mía. 

El mes de se cerró con una concienzuda cata de seis vinos gallegos (ésta, sincrónica), todos blancos 2009, recomendados por uno de los grandes del vino en Galicia (sin web no hay vínculo posible). La cata fue en casa amiga y los vinos que probamos fueron, tres de Valdeorras: A Coroa, A Coroa sobre lías y Galgueira. Ribeiro nos trajo los vinos de Manuel Formigo: Finca Teira y Teira X. Finalmente, un Rías Baixas: Quinta San Liborio. Creo que coincidimos todos que a los blancos de A Coroa les falta, están algo descompensados, tienen un gran potencial pero todavía no están en su punto. Alguien dijo que su productor debe ser alguien joven, una persona con un gran talento pero un tanto impetuosa y explosiva, y sin saber nada de él o ella lo suscribo. Paciencia. Galgueria es un valor seguro y la sorpresa positiva fueron, para mi, los vinos de Formigo, sobretodo el Teira X, un vino complejo, equilibrado, maduro. Muy interesante. Buen producto gallego. Como rezaba una famosa campaña publicitaria de hace unos años: Galicia calidade.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Algunos vinos, Meses y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Cosas que nos dejó Octubre

  1. víctor dijo:

    Veig que has tingut un meset força ocupat…. je, je!!
    Lo del monvínic és un espectacle i els vins de Torroja una bona experiència, hi tenia que anar però em va ser impossible.
    Dels borgonya, no conec aquests cellers però de ben segur hauran sigut uns vins super agraits!

  2. Malena dijo:

    Me sumo como vieja bucanera a la reivindicación de las emociones fuertes! Torroja hasta el blackout con alguno de los mejores del p… mundo! Quiero más octubres como estos y noviembres y …

  3. marc dijo:

    Ah Víctor, quin gran vespre, el de Torroja! Ens vam perdre la resta del dia anterior, però va valdre molt la pena. Sempre que baixem a Priorat acabem passant’ho fantàstic. Perquè serà? 🙂 Malena! Brindo porque se repitan encuentros como ese!
    Salut!

  4. Lara dijo:

    Sobre la cata de los vinos gallegos… ¿no habéis omitido vuestra opinión sobre Quinta San Liborio? ¡Qué intriga!

  5. Malena dijo:

    Hola Lara, soy Malena, que también estaba en esta cata. Frente a tu intriga y por mi parte podría decirte en todo caso que no nos detuvimos especialmente en Quinta San Liborio. Estábamos con toda la atención puesta en Formigo y en A Coroa. A veces pasan estas injusticias. Comparto en todo caso mis apuntes: color dorado cristalino; nariz levemente anisada, produce un cierto cosquilleo, huele a fruta muy madura. En boca mineral, buena acidez, algo craso. Se extraña la fruta.
    Espero haber colaborado y de paso pregunto a Lara si ya conoce estos vinos y nos puede contar algo más….
    Un abrazo y de acuerdo nuevamente con aquello de Galicia Calidade 🙂

  6. marc dijo:

    Hola Lara! Tienes razón en que no puse nada sobre el Quinta San Liborio. Lo cierto es que desentonó un poco en medio de tanto Godello, me explicaré: he intentado recuperar notas e impresiones sobre el vino y debo admitir que me quedo un poco en blanco. No es que no me pareciera bien o mal, es más, te diría que de los seis vinos que tomamos me gustó más que otros, pero es que creo que no era el momento de tomarlo. Los demás iban de otra cosa muy distinta, y quedó un poco fuera de lugar. Pero también te diré que salí de la cata con la idea clara que debíamos buscar otro momento para irnos a Rías Baixas y sumergirnos con varios albariños para poder ponderar en su medida adecuada el Quinta San Liborio. Queda pendiente! Saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s