Rubén Parera

El proceso de visitar una bodega tiene algo de ritual. Acostumbra a seguir un guión bastante establecido, lógico, que es el mismo que el proceso de elaboración del vino. Primero la viña, luego la bodega. Al final se prueban los vinos (en singular o en plural). Y hay veces en que se genera algún tipo de complicidad,  es un hecho totalmente imprevisible, y cuando ocurre, de ahí que sea maravilloso, si se tercia, puede que la visita termine con algo más: una comida, quizás. 

Para mí no hay nada mejor que conocer a un productor que se entretiene y se entretiene en la viña, cuando te lleva a ver esta parcela, y la de más allá, y aquella otra con un poco de syrah también, cuando te cuenta que plantó aquellas cepas de macabeo con su padre, que la pendiente de aquí es mejor para tal variedad y que aquella de allí es más fresca por estar orientada al norte, y que los cerezos que plantó hace dos años ya están subiendo con fuerza o que los olivos este año tienen buena pinta… cuando noto que ese productor ama a su tierra por encima de todo lo demás, es que he encontrado a un tipo que hay que escuchar.

Rubén Parera va como una moto. Transmite seguridad por todos su poros, y habla con mucha confianza. Este año anda de cabeza con el proceso de crecimiento de la bodega, mucha burocracia que le aleja un poco de la tierra. En el lapso de nuestra visita tuvo unas cuantas interrupciones telefónicas, pero siempre atendió con amabilidad, ni una sola mala cara. Coger las riendas de la bodega no es fácil, pero parece que tiene energía para eso y mucho más. Trabajando desde abajo, este chico apunta muy alto.

La bodega Finca Parera está inmersa de lleno en un proceso de reconversión. Desde los viñedos hasta el volumen producción final, pasando por el cambio en la imagen corporativa, la ampliación a contrarreloj exigida (los ciclos del vino mandan) del celler o la puesta en marcha de la nueva página web. Eso conlleva un estado de frágil tensión (entendida en positivo, nada de malos rollos) en todos los que integran la bodega, se nota. Han vivido unos últimos 6 meses de vértigo. La verema ha sido una experiencia, por volumen e intensidad, distinta a la que estaban acostumbrados. Un aprendizaje potente. Confiamos que sus vinos no se resientan por el cambio. De momento, y por lo que probamos, apuntan bien. Sobretodo ese blanco, 70% gewürztraminer y 30% xarel·lo, que sigue trabajando en el inox. Nosotros lo pudimos comprobar en una reciente y fría mañana de este otoño que desde hace días flirtea con el invierno. Frío y viento, aunque el cielo despejado dejaba que el sol aportara algo de calor.

Rubén es hijo de agricultor. Lo afirma y lo repite continuamente con orgullo. Y él mismo también lo es. Cuando le preguntamos como se ve en 5 años, nos dice que le gustaría volver a estar apegado a la tierra. Criado en el campo desde la infancia. Y eso lo demuestra con su gran pasión por su tierra, una tierra en la que, a pesar de su juventud, lleva más de 18 años con pies y manos metidos en ella. También ha estudiado enología, algo que también repite varias veces. No tengo tan claro que se esté desembarazando lo suficiente de los conocimientos académicos. Entiéndase lo que estoy diciendo. No es que en la escuela no se aprenda nada. Al contrario. Pero una vez le escuché decir a Tom Lubbe, y posteriormente a algún otro productor de referencia (para mí), que después del estudio lo más importante es aprender a desaprender. Trazar un camino propio basado en las preguntas, que lo son todo para un viticultor. Coincido totalmente. El crecimiento y potencial que Rubén tiene por delante es enorme: tiene juventud, talento y fuerza para ello, siempre que las preguntas formen parte central del mismo. El salto que está haciendo la bodega Parera es complejo e importante. Si este proceso es necesario, sólo él y el tiempo lo dirán. 

Y sí, terminamos comiendo con Rubén en el Imprevist.  🙂

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3 respuestas a Rubén Parera

  1. Jordi Ferran dijo:

    Interessant article i també interessant restaurant. Gràcies per apropar el món del vi, de l’artesà, a aquells que ni no tenim temps per voltar i descobrir-lo com tu ho fas. Certament ho redescobrim amb la teva il·lusió, però des d’un punt de vista virtual gràcies a escrits com aquest.

  2. marc dijo:

    Jordi,
    res em dóna més ales que un comentari com el teu. Benvingut i seguim!
    M.

  3. Arturo Hermida Jordan dijo:

    Rubén,soy Arturo el encargado de los inmortales hace unos cuantos años.Recuerdo tus ganas de intoducir tu elaboracion en el mercado,y yo te di un voto de confianza y te compre tus primeras botellas para darlas a conocer en los inmortales.Hoy e indagado en Internet y me acorde de ti,enhorabuena chaval que conseguiste tu propósito.Un saludo para ti y como siempre pensé cuando te conocí sabía que eras un tio con las cosas claras y que sabías lo que te hacías.felicidades por tu tremendo esfuerzo.

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