Cierre y ciudad

Hoy viernes 9 /12/2011, último día de un puente crepuscular; día en que el Euro tiembla y los británicos parece que son los únicos que siguen teniendo claro lo que son, eso, británicos; día en que medio país tiene los ojos (mejor dicho, el otro ojo, el que no tenemos vendado) puestos en el clásico de mañana; leo en facebook que A Casa Portuguesa cierra la tienda de C/Verdi, en Gracia, y “capa” su actividad en la de C/Or. No es un lugar al que haya ido muchas veces, alguna si, pero es cierto que se trataba de una propuesta singular e interesante, un lugar el que de, vez en cuando, se podía entrar. En el muro de su perfil, junto a la foto de un cartel con un gran RIP, escriben:

A CASA PORTUGUESA
INFORMACIÓN

A PESAR DE TODOS LOS ESFUERZOS QUE HEMOS HECHO, EL AYUNTAMIENTO DE GRÀCIA NO NOS PERMITE CONTINUAR CON EL CONCEPTO QUE VENÍAMOS DESARROLLANDO DESDE SETIEMBRE DEL 2006 PORQUE ESTE NO ENCAJA EN LAS NORMATIVAS VIGENTES.

POR LO TANTO NOS VEMOS OBLIGADOS A CERRAR DEFINITIVAMENTE A CASA PORTUGUESA DE CALLE VERDI Y A NO PODER OFRECER NINGÚN TIPO DE DEGUSTACIÓN EN A CASA PORTUGUESA DE CALLE ORO.

ESTAMOS TRABAJANDO PARA ENCONTRAR UN LOCAL ALTERNATIVO DONDE PODAMOS DESARROLLAR EL CONCEPTO DE A CASA PORTUGUESA, Y MIENTRAS TANTO NUESTROS PRODUTOS CONTINUARÁN A DISPOSICIÓN DE NUESTROS CLIENTES EN LA TIENDA DE CALLE ORO 8.

GRACIAS POR VUESTRA COMPRENSIÓN Y POR VUESTRO APOYO A LO LARGO DE TODOS ESTOS 5 AÑOS.

No dispongo de más información que ésta, pero, aparentemente, parece que no se trata de un cierre por motivos económicos. De hecho, no hace mucho que abrieron el local de la calle Or, con lo que imagino no debían irles las cosas mal. Achacan a la “normativa vigente” la situación, y aunque no precisan, los que en un momento u otro hemos tenido que bregar con la “normativa vigente” podemos intuir por dónde van los tiros.

Más allá del detalle que causa el cierre me gustaría aprovechar esta triste noticia, espero que temporal, para denunciar la “normativa vigente”, absurda, rocambolesca y kafkiana, que permite que negocios que aportan un plus de calidad, de singularidad a la ciudad vayan cerrando tras años de funcionamiento por razones técnico-administrativas. No está Barcelona ni ninguna otra ciudad para permitir que ahora cierren comercios como A Casa Portuguesa, u otros, por estas cuestiones.

No entiendo donde estamos: el mundo se viene abajo, el tejido comercial se descompone, se cierran más negocios que nunca, se despide a tutiplén, si se puede, porque a veces las deudas no dejan más salida que la vergüenza, cuesta más que nunca abrir un negocio, no hay dinero, no hay financiación, no hay crédito, no hay un duro, nadie presta a nadie, nadie contrata, miramos de reojo más desconfiados que nunca… y estos tíos no se enteran, siguen en sus trece. ¿Para qué plantearse cambiar una normativa que sanciona detalles formales mal resueltos para no primar modelos ni proyectos de calidad?

Cada uno debe ser dueño y responsable de su negocio y si hay que cerrar, pues se cierra. Pero la administración no puede ser la causante de un cierre (o una no-apertura) por motivos técnicos. Paso de cierre a apertura porque para esto es lo mismo. Cuando hablamos de facilidades a la emprenduría, no es sólo ir a BCN-Activa para recibir un estúpido cursillo de gestión empresarial, sino de facilitar a todo aquél que pretende iniciar una empresa, en este caso comercial, las herramientas técnicas y agilidad en dar respuesta y solucionar las problemáticas a las que se enfrenta todo emprendedor. Que, al final, son parecidas. La administración no entiende que su función es la de facilitar, engrasar, colaborar y no entorpecer o buscar las comas al pequeño que inicia algo. Es desesperante sentir como la ilusión por un proyecto termina por transmutarse en desánimo al enredarse en la kafkiana burocracia administrativa.

En mis encuentros con la parte técnica de la administración, casi siempre desde la ilusión, ganas y motivación por empezar un proyecto nuevo, propio, las he oído de todos los colores. Empezando por el funcionario molesto porque mi cita era a las 13.45h y tenía prisa por irse a comer, todo a partir de allí ha sido un desastre. Un bajón de primer orden. Acudir a una cita con el “técnico de turno” del Ayuntamiento ha supuesto, siempre e irremediablemente, salir pensando en mandar todo a la mierda. En el mejor de los casos. En el peor, soñé con la restituición del garrote vil.

Barcelona debe reflexionar muy muy en serio qué quiere hacer en este sentido. No valen los argumentos de apostar por un comercio de calidad y luego acuchillar por la espalda porque la altura del techo es 5 cms menor de lo que indica “la normativa vigente”. Tal y como están las cosas, sólo unos pocos pueden permitirse cumplir estrictamente con “la normativa vigente”, algo tremendamente caro y complejo. Acondicionar un local promedio según “la normativa vigente” puede suponer una inversión que lastre fuertemente o directamente impida la viabilidad de una buena idea. Eso si se consigue la financiación (siempre con un interés “suculento” para las entidades financieras -al final siempre trabajamos para ellas-) y no hablamos del tiempo ni energía perdidos en todo el proceso.

No vale lamentarse ahora de que se ha perdido el comercio de calidad y hay que reflotarlo, y a la vez meter en el mismo saco (bajo el epígrafe genérico “alimentación”) un discreto negocio de degustación con un colmado multiservicio de los que proliferan en cada esquina. Ni mejor ni peor: distinto objeto, distinto trato. No es de recibo que metan en el mismo saco un pequeño bistrot que pretenda servir vino a copas (¿existen en Barcelona?) que cualquier fast food de mierda que inundan el centro y homogeneizan todas las ciudades del mundo. Luego, a llorar por la pauperización. No, esa doble moral no vale. Si de verdad se quiere apostar por la calidad, no sólo debe ser de boquilla “promocionando” los de siempre y luego hacer la vista gorda o hablar de “derechos humanos”, como escuché una vez, atónito, de una técnica para justificar la decisión de medir con el mismo rasero comercios tan distintos.

Al cierre de A Casa Portuguesa no hace sino mostrar que este país en general y esta ciudad en particular tienen un problema de respeto por su gente y su propio tejido comercial.

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4 respuestas a Cierre y ciudad

  1. Malena dijo:

    Yo tengo mucha ira acumulada. La trabajo en un espacio terapéutico desde hace años. La ira, se arrastra, inclusive se nace con ella. La inoculan inconscientes, los viejos, las generaciones anteriores, etc. Con este tema soy como las personas que no hablan mucho de la luna y las fuerzas de la naturaleza para explicar porqué un vino estaba bien hecho o estaba o no para catar un determinado día. Dicen que no lo dicen porque sus interlocutores pensarán que están locos.
    Poco a poco van soltando la lengua biodinámica y sin problema. Baste leer que resulta que elmundovino.com es el único adalid que siempre fue en contra de Jay Miller, descanse en paz!
    Volviendo al tema. No creo que podamos salir de esta situación que describes sin confrontación. No se puede más con el zen, el seguir hacia adelante manteniendo la compostura. No se puede mantener la compostura, cuando la situación es una cagada total.
    Se me ocurre que tendríamos que atrincherarnos en la sede de la Casa Portuguesa y resistir, abriendo botellas, comiendo, defendiendo el espacio de la cultura, de la armonía, de la inteligencia, de la complejidad, de la diversidad, de la diferencia, de lo diferente.
    Yo también estoy soltando la lengua vía la pluma digital, Marc.
    Da rabia. Describes lo que hemos pasado “conversando” con los funcionarios de un ayuntamiento. Ese es un sentimiento humano, miserable, menor, rampante. Y estamos en las horas de los unos contra los otros. Nos denunciamos, como a mi amigo que vende café por la calle. Una mujer le hizo una foto y lo denunció. Pedazo de hija de puta.
    Reivindico a la vecina que el otro día con una elegancia de otro planeta, le enseñó al alcalde Xavier Trías, por dónde podía ponerse la medalla de no sé qué, que le entregaba el ayuntamiento.
    Ya lo decía Ramonet, Ignacio, ¿y qué va a pasar cuando las gente se de cuenta que no hay arreglo?
    Ser civilizados no es ser cornudos.
    Y probablemente, Marc y sus lectores, España y Catalunya y Barcelona, no sean los espacios humanos donde nos podamos realizar. Yo me fui de Uruguay porque necesitaba biodiversidad, como dice mi amigo Gabriel Díaz. Y Barcelona es una gran ciudad en este sentido, a pesar de los suyos. Y sé que entro en terreno complicado. Hay una condición a la vez vintenera y pueblerina, que puede dar un resultado nefasto. Se acumulan las capas de indescencia. Los pakis, los sudacas, los chinos, los negros, la hacemos “guapa”, so different, sevesabíar, samosa, cool. Pero al final, y después de tantos años, van y se asombran porque VOS PRONUNCIÁS LA YE! Pero andá al baño querés! Por eso aunque los británicos sean sólo británicos, Londres sigue siendo la capital mundial, y París, donde todos huelen caca y te miran con desprecio, sigue siendo la elegancia absoluta. Y New York es sencillamente fabulosa. Ciudades duras, entornos humanos complicadísimos. Pero ahí como cantaba mi viejo mientras conducía un taxi que luego pasó a mejor vida gracias el encuentro violento con un colectivo en la grandísima Buenos Aires, “me late, me late, me late el corazón, ay si señor”. En Barcelona, Marc, hoy estamos más muertos que vivos. Y si yo sigo aquí, es porque tengo un compromiso vital con mi socio y gran compañero de ruta que SOS VOS, con quien decidimos juntos con otro grande que sufre en silencio que es un artista como la copa de un pino, Claudio Bado, EMPRENDER con la cultura del vino como estandarte, como una declaración de principios, como un grito de guerra, como un acto de amor propio.
    Gabriela Wiener, joven y gran escritora peruana, profesora mía en un taller de narrativa personal que estoy tomando, me observaba que tengo una tenación confesional total. Y que dándole una buena forma se puede llegar a hacer cosas muy buenas. De hecho me fui con ella a una jam de poesía!!!! y me pidió que leyera un texto que había escrito. Cierto, esto es un vómito. Como dice el tango, es una curda nada más mi confesión. REF.: curda, dícese de una buena borrachera en lunfardo. REF.: lunfardo, slang, creole, mezcla popular de lenguajes propios de una tierra con los de su conquistador. Diría yo que esta es mi penúltima curda y que hace tiempo estas cogorzas las pillo con buenos vinos. Mis resacas lo agradecen. Ala, a cascarla, que lo único importante es que hoy el Barça tiene que darle un paseillo al Madrdid y todos sabemos que eso será difícil. Un abrazo. Malena.

  2. marc dijo:

    Malena, dices muchas cosas interesantes en tu comentario. Sólo quería añadir un comentario, pero como el comentario se me fue alargando y alargando… lo publicaré en formato de nuevo post, porque creo que vale la pena, orque me apetece y porque… ¡qué diablos, este garito lo adminsitro yo! 😉

  3. Malena dijo:

    Tiene usté más razón que un santo!

  4. carlos dijo:

    Según lo que tengo entendido, la han cerrado porque tenía licencia de pastelería y no de bar, y porque no pueden tener en Gracia dos negocios del mismo tipo en menos de 25 metros de distancia. Lo habéis leido bien. No sabía que Kafka se había instalado en Barcelona.

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